La gestión pasiva como estrategia de inversión fiable

By 4 agosto, 2017Noticias
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En los últimos años se ha visto incrementado el uso de la gestión pasiva como una forma de inversión inteligente y fiable, más automatizada y “fría” que la llamada gestión activa, que depende de la figura del asesor o gestor que somete las inversiones a estrategias más “calientes”, buscando oportunidades, pero sometiendo la cartera a un riesgo más directo al establecer esas estrategias.

La gestión pasiva ofrece varias ventajas frente a las estrategias de la activa.  Para empezar se trata de una forma de inversión que depende de unos índices y reglas que soportan mucho mejor el estrés y los momentos de inestabilidad, al confiar en esas reglas y no dejarse llevar “en caliente” por las situaciones que luego, a medio o largo plazo, tienden a estabilizarse, manteniendo así una inversión coherente y fija, con un riesgo mucho más controlado.

Se evitan los sesgos emocionales que pueden inducir a los profesionales a incurrir en decisiones más irracionales e intuitivas que suponen someter a nuestra cartera a un estrés y riesgo mayores. En un análisis reciente se ha comprobado que la gestión activa sólo bate a la pasiva en un máximo de un 20%, con un mayor estrés y riesgo que un fondo pasivo.

La aparición de los gestores automatizados que nos proporcionarán información sin los costes de un gestor activo (y el poder que este adquiere sobre nuestro control de cartera), reduciendo de forma efectiva ese coste y haciendo mucho más accesible para todos los interesados en la gestión de sus activos la información y la gestión de inversión mínima sin tener que pagar comisiones altas e incluso el fantasma de las comisiones ocultas.

La gestión pasiva es, en definitiva, una estrategia para aquellos que no conocen de forma efectiva y profunda los mercados, pero que quieren invertir igualmente, y, para ello, el recurrir a un índice les hará sentirse más tranquilos en su gestión financiera.

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